Yoon llega a la casa, observa cada rincón desde la entrada hacia adentro, buscando con la mirada indicios de una vuelta que, por lo visto, aun no llega.
Se afloja la corbata, se agarra el cuello por el cansancio, respira profundo, se sirve un whiskey, saborea el primer trago, «sigues sin venir», se asoma por la ventana y ver las luces nocturnas de Seúl, «¿cómo se puede ser tan irresponsable?», piensa con arrogancia, bebe de nuevo otro sorbo, respira fuerte. «¿Cómo se puede ser tan idiota?», se r