Clara siente que ya no puede más. Sus piernas siguen caminando únicamente porque detenerse allí, sola, le da más miedo. Piensa que la reja que le dio ingreso a esta enorme propiedad, es un espejismo, no sabe si porque de verdad es muy lejos o lo sentía así. Cuando cree que aún le faltaba un gran trecho por recorrer, logra ver, la reja de la entrada, allí esta e incluso, «¿un automóvil?, no logro ver, está todo borroso, es ¿él?», piensa con los ojos entre cerrados por la resequedad de las lágrimas derramadas.—¡Claraaaa! —gritó, se acercaba a toda velocidad, poco a poco se tornaba mas nítida su figura y rostro.«Si, es Toy», piensa, y apenas llega se desploma en sus brazos, por fin sentía que tenía permiso para derrumbarse, él la abraza y sostiene con todas sus fuerzas.—Clara, no llores por favor. —Toyun con voz entre cortada por haber corrido hacia ella.Clara no podía articular palabra, estaba privada llorando, no podía complacer a Toyun.—Vengan, no podemos quedarnos aquí, vinimos a
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