A su dominio, a la forma en que la tocaba, al placer que le daba, e incluso a cómo la cuidaba a su manera.—Stefan Novak…Solo pensar en su nombre hacía que su corazón se acelerara. Cada recuerdo de su rostro, de su voz, de sus besos, la desarmaba.Sabía que estaba cayendo.Y lo peor era que ya no sabía cómo salir.Se vistió y regresó a su oficina. Había una pila de documentos esperándola. Respiró hondo y comenzó a trabajar.De repente, recordó algo importante.Las pastillas anticonceptivas.Siempre las llevaba en su bolso. Como su vaso estaba vacío, fue a la despensa por agua y se tomó la pastilla rápidamente.—¿Estabas tomando medicamentos?La voz la hizo sobresaltarse. Se giró y vio a Jackman, el asistente de Stefan, de pie detrás de ella.Como siempre, llevaba sus gafas de montura dorada. Sonrió con cortesía.—Lo siento, ¿te asusté?Susan negó con la cabeza, intentando parecer tranquila. Esperaba que no hubiera notado qué había tomado.—Disculpe, señor Jackman. Debo volver al trab
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