El sonido de los motores me relaja, no sé a qué se debe, pero siempre tiene ese efecto en mi. Desde pequeño he estado entre el cielo y la tierra, he pasado la mitad de mi vida volando. Cuando era solo un niño pequeño y tímido acompañaba a mi padre en sus viajes de negocios. “Debes aprender desde ahora, algún día todo recaerá en ti” me decía mientras yo veía a otros niños jugar sin preocupaciones. Helena estaba sentada en el asiento de al lado, mirando una revista de modas y chimentos que la azafata había dejado sobre la mesa. Realmente no la estaba leyendo, sólo fingía para no tener que hablar conmigo creo. No me molestaba. O eso me repetía.Me acomodo en el asiento e intento descansar un poco. Es imposible, su presencia me altera los sentidos, estoy en alerta todo el tiempo, siento su respiración en mi oído, su calor sobre mi pecho y sus manos abrazadas a mi. Estaba ebria y no lo recuerda, pero yo si. Podría haber aprovechado la situación, pero no lo hice. No soy ese tipo de hom
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