El golpe en la puerta de al lado me exaltó un poco, aunque sabía que era él encerrándose como cada noche en su habitación. El hecho de que había estado aquí primero me había puesto más nerviosa, por más que había sido compasivo conmigo. Los ruidos no cesaron, a diferencia de las noches anteriores, hoy podía escucharlo con más atención a pesar de mi llanto. Ya me estaba cansando esto de ser la víctima, llorar y pelear, tal vez el estar en su habitación a partir de mañana sería lo mejor, al menos así ya saldría de esta incertidumbre. Él me haría suya en todo el sentido de la palabra, robaría lo único que me quedaba y ya no habría más. A menos que lo impidiera para siempre está noche, yo había cumplido mi palabra y había pagado la deuda de mi padre con él, ahora ya era libre y también yo podía serlo. Escuché como su voz se oía atravesado las paredes, como si estuviera hablando con alguien. ¿Habría llevado a alguien más a su habitación y por eso dejo que me quedara aquí hoy?
Leer más