125. EN EL NORTE
Masha, miraba a su padre que estaba pálido, con el oxigeno ayudándolo a respirar y los ojos cerrados.Por primera vez se sintió débil, frágil, mal. Por primera vez Masha sintió que le estuvo fallando a su familia. —Es un roble —dijo la chica de pelo rojo—. Igual que tu, niña...—Lo sé, pero yo lo puse en esta posición y mis hermanos, mi madre, mi abuela, el tío Andrei, la familia entera esta vulnerable por mi culpa, años de trabajo y yo lo arruine por salvar a un... Desconocido.—Y se que mis palabras no serán suficiente para que te sientas mejor, pero gracias —dijo la chica y apretó la mano de Masha.—Al menos alguien salió ganando —susurró Masha mientras sus ojos cambiaban de su padre al italiano que estaba igual de pálido y débil, aunque con los ojos abiertos, pero apenas casi consciente. —Es un buen hombre, aunque no lo parece —dijo la chica.—¿Qué? —Nuestro jefe, es un buen hombre, aunque no lo parece. El día que lo salvaste, estuvo haciendo entrega del último territorio que
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