Nana Muffin.Ya pasaba de la medianoche cuando el sonido seco de la cremallera de mi última maleta de cuero dictó el final de mi labor de empacar. Me erguí despacio, Sintiendo un dolor sordo en la espalda que no era más que el peso de los años, pero sobre todo, el peso de una indignación que me quemaba las entrañas como ácido puro. Con un movimiento firme, Bajé la maleta de la cama y la dejé a un lado, junto a las otras dos, perfectamente alineadas cerca de la puerta, listas para partir a primera hora de la mañana.Me quedé de pie en mitad de mi habitación, aquella que había sido mi refugio durante décadas, y una amargura insoportable me inundó el pecho. No podía creerlo. Todavía mi mente se negaba a procesar que Andruw se hubiese atrevido a echarme de esta casa. A mí. Me había corrido como si fuera una simple empleada prescindible, una pieza descartable de su servidumbre, y todo por esa mujer. Por Scarlett. Una aparecida sin linaje, una muchacha de pueblo que no hacía más que traer
Leer más