Andruw Di'Marco.El beso que compartimos, a pesar del deseo desbordante, fue un bálsamo para mi alma. Uno que me hizo encontrar la tranquilidad que tanto ansiaba obtener. Con la respiración todavía entrecortada, apoyé mi frente sobre la de Scarlett, tomándome un segundo para regular mi pulso. Sentir el vaivén de su pecho contra el mío y la calidez de su piel bajo mis manos fue lo único capaz de acallar por completo las voces de mi cabeza, esas que seguían exigiendo represalias inmediatas contra Melissa y su séquito de idiotas. En este espacio, rodeado por las paredes de madera de mi despacho, el caos del mundo exterior dejaba de tener relevancia. Ella era mi centro de gravedad, el recordatorio exacto de por qué luchaba y por qué debía mantener la cabeza fría a partir de ahora.Me separé un par de centímetros con lentitud, saboreando el último rastro de su aliento, y le dediqué una mirada cargada de una promesa silenciosa de protección.— Vamos... Liam nos espera — dije, mi voz salien
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