“Al fin una ducha decente. No quiero estar aquí cuando Gael venga.”, pienso mientras me relajo con el agua tibia cayendo en mi cabeza.Al salir de la ducha eescuché que me tocaban la puerta de la suite.Era la camarera que me traía dos cambios de ropa, supongo que de la boutique del hotel, tenían las etiquetas pegadas.La recibí y me vestí rápido para irme, pero llegó el servicio de comida.Había de todo, comí pollo horneado, papas al vapor, queso Gouda, torta de chocolate… Comí tanto que me acosté en el mueble.Cuando me sentí más liviana bajé dispuesta a irme, pero en la puerta me conseguí a Gael.—¿A dónde vas?—A mi departamento, quítese de mi camino.Él me tomó del brazo con fuerza, como si fuese una niña traviesa que huyó de casa y hay que llevar de vuelta. —Tú vienes conmigo, tenemos que hablar.—Hablemos, no le tengo miedo. Lo voy a demandar por daños y perjuicios.Él no me hizo caso y literal me arrastró hasta el lamborgini.—Yo pago lo que sea, fue un grave error…—dijo Gael
Ler mais