—¿C-condición…?Adaline se quedó paralizada, sin estar segura de haber escuchado bien. Pero si aquella era la única oportunidad que tenía… haría lo que fuera por salvar a su madre.Lo miró más tiempo que antes, esperando que continuara. Y, por alguna razón, Altezza fue quien terminó sintiéndose incómodo bajo esa mirada.Los ojos de Adaline… eran de un marrón dorado, enmarcados por pestañas largas y curvas, con cejas oscuras y bien definidas. Su nariz era pequeña, perfectamente proporcionada. Sus labios… ni demasiado finos ni gruesos, de un tono rosado que resultaba, sin quererlo, sensual.Sí…Era hermosa. Muy hermosa.Y ese brillo repentino de determinación en sus ojos… solo hacía que su belleza resaltara aún más.Maldita sea… —pensó Altezza.—Olvídelo. No debí haber sugerido eso.Retiró sus palabras de repente, lo que solo hizo que la desesperación de Adaline aumentara.—P-por favor, señor… Haré lo que sea… lo que sea, mientras pueda salvar a mi madre —suplicó, con la voz tembloros
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