Sr. Quirino:Adaline. Soy yo, Altezza.Adaline se quedó inmóvil, como si el tiempo se hubiera detenido a su alrededor. Sí, le había dado su número de teléfono y sus redes sociales, tal como él le pidió… pero jamás imaginó que Altezza la contactaría directamente. Hasta ahora, todo entre ellos siempre había pasado a través de Duncan o de su secretaria.Tal vez porque ella no respondió de inmediato, Altezza volvió a enviar otro mensaje.Sr. Quirino:¿Podrías venir a mi despacho a la hora del almuerzo?Adaline:¿Hoy?Sr. Quirino:Sí.Adaline:¿Es importante?Adaline sabía que no debería haber hecho esa pregunta. Después de todo, en la oficina, Altezza era su superior. No tenía derecho a rechazar ni cuestionar sus solicitudes. Sin embargo… si se trataba de algo laboral, lo lógico habría sido que él contactara a Jessica, su jefa directa, no que le escribiera a ella personalmente de esa manera.Sr. Quirino:No exactamente. Hay algo que quiero hablar contigo.Adaline:Lo siento, señor, pero y
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