Noah salió del misterioso edificio, escudriñando los alrededores con cierta cautela. Miró a la derecha, luego a la izquierda, deteniéndose en las sombras proyectadas por las farolas parpadeantes. Satisfecho de estar solo, caminó con paso firme hacia su coche, acortando la distancia con sus largas zancadas.Justo cuando iba a abrir la puerta, su teléfono sonó con un estridente timbre que rompió el silencio de la noche. Dudó un instante antes de contestar, con voz baja y cautelosa. "¿Sí?""Noah, ¿dónde estás?", preguntó Hazel con voz preocupada, suave pero insistente.Noah recorrió con la mirada la calle desierta, buscando excusas en su mente."En la oficina", respondió finalmente con voz pausada."Tengo muchísimo trabajo que hacer."Hubo una pausa al otro lado de la línea, y por un instante, Noah se preguntó si Hazel se habría dado cuenta de su mentira. Pero entonces su voz volvió a sonar, suave y tranquilizadora."Oh, espero que no sea demasiado estresante. Sabes que siempre puedes ha
Leer más