**PUNTO DE VISTA DE DAMIEN**El eco del nombre de Isabella todavía no se apagaba cuando la puerta reforzada se abrió de un golpe. La empujé detrás de mí, contra la pared de cemento, y levanté el arma justo cuando Matteo apareció en el umbral.Estaba peor de lo que esperaba. La camisa empapada de sangre seca, los ojos demasiado abiertos, demasiado fijos, como si llevara horas mirando algo que solo él podía ver. No era el hombre calculador que había construido un imperio junto a mí durante años. Era algo que ya no reconocía, algo que se sostenía en pie por pura obstinación.—Isabella —repitió, como si el nombre fuera lo único que le quedaba en la cabeza, lo único capaz de mantenerlo entero.No bajé el arma.—No vas a acercarte más.Matteo levantó la suya, despacio, la mano temblando por la pérdida de sangre o por algo peor. Durante un segundo eterno, nadie se movió. Solo el goteo de algo —agua, sangre, no sabía qué— en algún lugar del túnel detrás de él, y la respiración de Isabella, co
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