CAPÍTULO 16DoloresEn el momento en que el coche de Damon entró en el estacionamiento del lujoso centro comercial, atrajo suficiente atención como para que las personas notaran el vehículo negro pulido y la autoridad silenciosa que lo acompañaba.Él salió primero, ajustándose ligeramente los gemelos, con la expresión serena de siempre.A unos pasos detrás de él, James lo siguió.James no era solo un guardaespaldas; llevaba tanto tiempo con Damon que entendía sus silencios, sus estados de ánimo, los cambios sutiles en su comportamiento que la mayoría de las personas no percibían. Aun así, hoy se sentía… diferente.—Mantente cerca —dijo Damon con calma, aunque su tono no era cortante.—Sí, señor —respondió James.Dentro, el centro comercial bullía de vida: música suave, conversaciones lejanas, risas ocasionales que resonaban desde diferentes rincones. Damon caminaba con propósito, ignorando las miradas curiosas. No estaba allí por atención.Estaba allí por Bianca.La primera tienda en
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