Tres semanas habían pasado desde la entrevista. La revista ya estaba en los quioscos, en las redes sociales, en las conversaciones de todo el mundo. La portada mostraba a Thomas y Anika abrazados, con las manos entrelazadas sobre el vientre de ella, sonriendo como si fueran la pareja más feliz del planeta. Las letras doradas decían: "Anika y Thomas: Su amor, su bebé y sus planes de futuro. La entrevista exclusiva que todos esperaban."Anika estaba sentada en el sofá de la mansión, con la revista en las manos, las piernas cruzadas, una sonrisa que no podía ocultar. Llevaba puesto un vestido holgado de color lavanda, el cabello suelto, los pies descalzos. Sus ojos recorrían cada página, cada foto, cada palabra. Se veía hermosa. Se veía feliz. Se veía realizada.—Tomy —dijo, con la voz cantarina—. Tomá, mirá. Llegó la revista.Thomas estaba de pie junto a la ventana, con los brazos cruzados, la mirada perdida en el jardín. No se giró.—No quiero verla —dijo, con la voz plana.—Pero salim
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