Capítulo 20Miguel.Ver a Sarah con ese vestido rojo fue como recibir un puñetazo directo en el hígado. Pero verla caminando del brazo de Alejandro Ríos... eso fue veneno puro inyectado directamente en mis venas.¿Desde cuándo esa mujer caminaba con tanta seguridad? ¿Y por qué estaba con él? La gente a nuestro alrededor murmuraba, y juraría que podía sentir sus ojos clavados en mi espalda, juzgándome, oliendo mi debilidad.—Ese maldito arrogante —mascullé, apretando los puños hasta que sentí mis propias uñas clavándose en mis palmas—. ¿Quién se cree que es?—Tranquilízate, Miguel —susurró Emma a mi lado, apretándome el brazo. Su voz, que normalmente me resultaba excitante, ahora me parecía sofocante—. No dejes que te vean así. Vinimos por algo más importante que esa muerta de hambre.Tenía razón. Lucas López de Gem Technology. Esa era mi balsa de salvación. Si conseguía cerrar el trato con él, el respaldo de Nexus sería una simple formalidad y el Grupo Ríos podría irse al mismísimo i
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