Capítulo 24.
Capítulo 24
Sarah.
Ayer estaba envuelta en aceites que costaban una fortuna y hoy me sentía totalmente fuera de lugar en una silla de plástico que crujía con cada movimiento.
El hospital benéfico no había cambiado nada en todo este tiempo, pero yo sí.
Recorrer esos pasillos con ese vestido de seda y zapatos de diseñador que Irene me había ayudado a elegir me hacía sentir como una impostora. La gente me miraba, y por primera vez en meses, ya no era con lástima, sino con el respeto que se le tien