Capítulo 20.
Capítulo 20
Miguel.
Ver a Sarah con ese vestido rojo fue como recibir un puñetazo directo en el hígado. Pero verla caminando del brazo de Alejandro Ríos... eso fue veneno puro inyectado directamente en mis venas.
¿Desde cuándo esa mujer caminaba con tanta seguridad? ¿Y por qué estaba con él?
La gente a nuestro alrededor murmuraba, y juraría que podía sentir sus ojos clavados en mi espalda, juzgándome, oliendo mi debilidad.
—Ese maldito arrogante —mascullé, apretando los puños hasta que sentí m