(Visión de Mariana)El coche se detuvo frente al imponente portón del colegio. Laura ya estaba toda nerviosa, dando golpecitos con los pies en el asiento.—Hoy vas a ser una superheroína, ¿eh? ¡Aprende mucho! —dije, soltándole el cinturón.Me dio un abrazo rápido.—¡Adiós, Mali!—Adiós, princesa.—Adiós, papá.Abrí la puerta y la ayudé a bajar.Ella dio unos pasos corriendo y se giró, saludándome con entusiasmo, y después, con un poco más de timidez, a su padre, que la observaba por el retrovisor.Una profesora la recibió en la puerta y, con una última sonrisa, Laura desapareció dentro del edificio.Cerré la puerta del coche y el sonido resonó en el silencio que se instaló inmediatamente dentro del SUV.Era
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