Capítulo 94. Eres mía
El atardecer en Amalfi lo envolvía todo en un dorado intenso, como si el sol se resistiera a ceder su luz. El aire cálido y salino llegaba con la brisa del Mediterráneo, rozando su piel aún caliente tras el largo viaje.Dominic Moretti apoyó sus zapatos de cuero sobre el mármol pulido que se extendía desde la entrada de la villa, su mano derecha firme en la cintura de Avery con una fuerza inquebrantable. El sonido de las olas rompiendo contra los acantilados abajo se oía lejano, como un suspiro largo del mundo que ya no se preocupaba por ellos.La gran puerta de roble se cerró tras ellos con un clic definitivo, sellando todo el ruido del exterior.—He esperado este día, Avery —susurró Dominic con tono provocador.Dominic inhaló el aroma a vainilla que se aferraba a la piel de Avery, su perfume caro de siempre, ahora mezclado con un leve sudor que lo volvía aún más embriagador.—Lo has planeado desde hace tiempo, ¿verdad?La voz de Avery salió áspera, como si la anticipación le raspara
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