Capítulo 93. Los sollozos de Leo
Dominic se mantenía erguido en el vestíbulo de la mansión, frío por el mármol y el aire acondicionado central. Las mangas de su camisa de lino blanco estaban arremangadas hasta los codos, dejando al descubierto unos antebrazos firmes, surcados por venas tensas.
A su lado, Avery se frotaba los brazos, inquieta. El vestido veraniego color crema que esa mañana la había hecho sentirse hermosa, ahora le parecía una prenda equivocada.
Las maletas de cuero estaban alineadas con pulcritud junto a la pu