Capítulo 82. Anderson al borde de la extinción
“Veintiocho años de odio resultaron ser solo cartas que nunca llegaron.”William Anderson estaba sentado en una silla de ruedas junto a la chimenea, y Avery no lo reconoció. El cabello del hombre era completamente blanco. No blanco por la edad, sino por algo más profundo.Avery se quedó de pie en el umbral, inmóvil, porque su pecho se sentía demasiado lleno. Lyra le apretaba la mano con fuerza, tanto que Avery podía sentir el temblor en los dedos de su hermana.—¿Padre? —dijo Avery.La palabra le resultó extraña en el oído, como intentar pronunciar algo en un idioma que alguna vez oyó en sueños, pero cuyo significado había olvidado.—Acércate, hija —susurró William, extendiendo la mano, temblorosa—. Déjame ver el rostro de tu madre en tus ojos… antes de que me quede completamente ciego.Avery dio un paso, luego otro. La alfombra bajo sus pies era gruesa y suave, pero cada latido de su corazón sonaba como un tambor de guerra que empezaba a apagarse.Detrás de ella, Dominic avanzó exact
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