El jueves arrastró un aire tenso en las oficinas del holding. Desde muy temprano, Aras estaba inusualmente inquieto, una vibración helada que no pasó desapercibida para su entorno. Y con mucha razón. Yusuf entró al despacho con paso firme y miró a su jefe, rompiendo el silencio de la oficina presidencial. —Aras bey, como ordenó, ya tenemos al personal que acompañará a la señora Melani a Zúrich —informó, manteniendo la voz baja—. Son los mejores en seguridad y entienden el alemán a la perfección. —Perfecto —respondió Aras, con una gravedad cortante. —También hay información sobre Andréi Volkov. —Continúa —ordenó Aras, tensándose de inmediato. —Sigue en Venezuela, pero registramos un pasaje de vuelo a su nombre para la próxima semana. Aras se giró hacia él de golpe. Lo miró fijamente, con los ojos entrecerrados, esperando que pronunciara el destino que ya temía. —A Suiza, aterrizará en Zúrich —finalizó Yusuf. —No es una casualidad —sentenció Aras, apretando los puños co
Leer más