—Claro.Anya guardó silencio durante unos instantes, con la mirada fija en sus manos. Cuando por fin se decidió a hablar, lo hizo casi en un susurro.—Yo no... no siento ese tipo de cosas. Por nadie. Ni por Alexander, ni por ningún hombre, ni siquiera por una mujer. Nunca me ha gustado nadie de esa manera. Nunca me he enamorado. Ni siquiera entiendo qué tiene de especial todo ese asunto del romance.Me quedé mirándola, completamente sorprendida, mientras asimilaba lo que acababa de decir.En esta vida y en la anterior, nunca había conocido a nadie que hablara con tanta naturalidad de no sentir atracción romántica. En nuestro mundo, no era algo que se mencionara siquiera. Se daba por hecho que, tarde o temprano, todo el mundo —y especialmente las mujeres— encontraría a su pareja, se enamoraría y querría formar una familia. Como si no existiera otra manera de vivir.—Como te dije antes, solo estoy haciendo esto por mi familia —continuó Anya—. Si gano la prueba y me convierto en Luna, pod
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