Perspectiva de Ella
La esperanza que vi en los ojos de Liam hizo que aceptara antes de pensármelo dos veces.
—Claro. Podemos tomar algo algún día.
Liam pareció aliviado, sin imaginarse siquiera el revuelo que acababa de provocar dentro de mí. Maldita sea. No debería haber aceptado. Por mucho que quisiera volver a pasar un rato con mi viejo amigo, acercarme demasiado a él era peligroso.
Ese era precisamente el problema: Liam era mi amigo. Y si volvía a acercarme a él, corría el riesgo de contarle