ALEXANDER HAMPTON—¿Quieres casarte conmigo?Mi cerebro se bloqueó. Mi primera reacción, instintiva y puramente biológica, fue que el corazón fallara una vez y luego se disparara en un ritmo frenético.Levanté la cabeza de la almohada, apoyándome en el codo para mirarla de frente.—¿Eso…? —Mi voz falló, entonces carraspeé para recuperar la dignidad—. ¿Eso es una petición, Elizabeth?Lizzy soltó una risa, ese sonido ronco y delicioso que hacía cuando estaba relajada, y sacudió la cabeza rápidamente.—No, tonto. —Negó, trazando un círculo alrededor de mi pezón con la yema del dedo—. No es una petición. Soy lo suficientemente tradicional como para esperar que tú lo hagas, eventualmente. Es una pregunta. Una sondé, digamos.—Una sondé. —Repetí, sonriendo de medio lado—. Típico de una Winter.—Responde la pregunta, Hampton.La respuesta era tan obvia que llegaba a ser ridícula.—Sí. —dije, sin dudar—. Sí, quiero. Quiero casarme contigo. En el futuro. Hoy. Mañana. La respuesta es sí.Con un
Leer más