—Bien, entonces, compraremos esa casa, pero, Efraín, necesito que hagamos un contrato; yo te voy a pagar hasta el último peso que me prestes. Como te dije, no quiero que me regales nada; de ahora en adelante, quiero que lo que tenga o en lo que me convierta sea por mérito propio. —Siempre ha sido así… ¿Por qué crees lo contrario? —¿Cómo? —Pues tú quisiste casarte y esa fue tu decisión, ¿o me vas a decir lo contrario? —Bueno, ya si lo pones de ese modo, tienes razón, yo misma quise ser la mensa que se metió en todo este lío y… —Nunca dije eso… —No es necesario que lo digas, el cambio comienza desde que aceptas tus errores, ¿no? Yo acepto que cometí el error más grande de mi vida, pero… solo hay algo de lo que no me voy a arrepentir, aunque eso me pone en conflicto. —¿Qué? —Mis hijas… Amo con todo mi corazón a mis hijas… Las amo, las adoro, no concibo mi vida sin ellas, pero me duele darme cuenta de que su padre, mmm, bueno, no tiene caso sacarlo a colación; mejor pensemos que po
Ler mais