Lorena odiaba sentirse así, odiaba verse metida en este tipo de situaciones, odiaba este maldito día que no se cansaba de mostrarle lo evidente: había sido un tremendo error el volver a México y, sobre todo, había sido un maldito error, enredarse con Esteban Montemayor. Porque sí, había estado bien el sexo; por nostalgia había estado bien uno que otro encuentro, pero esto, esto definitivamente la superaba.
Sin saber qué más hacer, Lorena se puso a llorar y no pudo controlar más lo que su boca q