Las traiciones más peligrosas no vienen de los enemigos; nacen de las personas que aprendieron demasiado cerca de ti. *** Luca no se movió durante varios minutos después de que Valentina salió del despacho. El silencio volvió a llenar la habitación, pesado y profundo, como si las paredes mismas estuvieran acostumbradas a guardar secretos. Afuera, la noche cubría la propiedad con una calma engañosa, mientras la luz tenue del escritorio iluminaba apenas los documentos que seguían extendidos sobre la mesa. Sus dedos golpearon lentamente la superficie de madera. Un ritmo constante y calculado. También pensaba, pero no en el traidor, aunque no podía enfocarse en eso todavía. Pensó en Valentina, había algo en ella que no encajaba en el patrón habitual de las personas que entraban en su vida. La mayoría reaccionaba de forma predecible: miedo, interés, ambición, sumisión o desafío impulsivo. Era fácil leerlos. Era fácil manejarlos. Valentina, en cambio, no. Ella reaccionaba con lógica.
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