La mujer aprieta los labios intentando no dejar escapar un grito de dolor que la humillara. Puede que él la haya tenido encerrada durante los últimos años, eso ha demostrado que nadie podía doblegarla, fue torturada de la manera más vil, sin embargo, lo único que le importaba era su hija, a quien ese bastardo quería hacerle daño. Ella soportaría lo que fuera por su hija, incluso aquel encierro infernal al que llevaba años siendo sometida. —¿Sigues sin entender, no? Te cortaré la garganta… —Llevas años diciéndome esa mierda, mátame y acabemos con esto. Él clavó sus garras en su cuero cabelludo tirando su cabello hacia atrás haciendo que su cuello se arqueara exponiéndose. —¿Te crees muy lista, perra? —Lo soy. Tanto que sé que no me has matado no porque no quieras hacerlo, sino porque me necesitas para algo en específico, ¿O me equivoco? —¿Quieres que te de una medalla al intelecto? ¿Cuántos años te llevó entender eso? —El mismo tiempo que te lle
Leer más