Narrador por Alaric. Todavía podía sentir el ardor de la humillación quemándome las orejas, y no era precisamente por el licor barato que estaba consumiendo. Yo, Alaric, el tipo que con una sola mirada derretía a la loba más dura del bosque, había sido rechazado. Y no solo rechazado en privado, no… Esa salvaje me había dejado en ridículo delante de medio salón, incluyendo a Seth y a Eloise, que se estaban partiendo de la risa en la mesa principal. Maldita sea mi suerte.Pasé los siguientes dos días de mal humor, desquitándome con los nuevos reclutas en el campo de entrenamiento. Los hice morder el polvo hasta que no pudieron más, pero ni eso lograba sacarme de la cabeza la maldita mirada felina de Roxana. Así se llamaba la causante de mi desgracia. Me había encargado de investigar cada detalle sobre ella. Resulta que la infeliz tenía exactamente la misma reputación que yo: una loba de espíritu libre, guerrera del norte, que andaba con varios hombres a la vez, no le rendía cuenta
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