52. Día en la Playa
—¿Que hago en el penthouse de Abel?, —Un minuto, ¿quien me trajo aquí? Y ¿Porqué duele tanto mi cabeza?. Los recuerdos de la noche anterior comenzaron a aparecer en la mente de la chica. ¡Oh!... ¡Rayos! ¿Que hice?.Se incorporó con rapidez y se encaminó al baño; luego de asearse, avanzó hacia la sala con el pecho agitado. —Diosito, por favor que se haya marchado —rogaba con vehemencia—. Pero no: Él seguía allí, sentado con su impecable postura en el sofá. Tenía las piernas cruzadas y, con calma, revisaba su tablet.—¿Todavía sigue aquí? Murmuró la chica, para si misma —Buenos días Evelyn, sí, todavía estoy aquí. —¡Rayos! Me escuchó, —Gracias por traerme —anoche, ¿me cambiaste la ropa? Preguntó avergonzada, el color le subió a las mejillas.En ese preciso momento apareció la nana. —Mi niña, ya despertaste, te preparé un caldo, es bueno para aliviar la resaca. —Gracias nana. Lucas levantó la vista. —Fue ella quien te cambió la ropa, le dijo. —Sí mi niña, fui yo. El señor Lucas se quedó
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