El motor del auto rugía mientras nos alejábamos de la escena.Las luces de la ciudad pasaban rápidas frente a nosotros, difuminándose como si nada de lo que acababa de ocurrir fuera real.Pero lo era.Demasiado real.Mi respiración aún estaba agitada. Mis manos temblaban ligeramente sobre mis piernas, y el sonido de los disparos seguía repitiéndose en mi cabeza.Nikolai no decía nada.Tenía ambas manos firmes en el volante, la mirada fija en la carretera, pero su expresión era dura. Tensa.Controlada… apenas.El silencio entre nosotros era pesado.Hasta que no lo fue más.—¿En qué estabas pensando? —dijo de repente.Su voz fue baja.Pero cargada.—No podía dejarte —respondí.—No se trataba de eso.—Claro que sí.Nikolai negó con la cabeza, apretando la mandíbula.—Podrías haber muerto.—Tú también.—Estoy acostumbrado a eso.Lo miré.—Yo no.Eso lo hizo guardar silencio por un segundo.Pero solo un segundo.—No entiendes cómo funciona esto.—Entonces explícamelo.—Esto es guerra.Su v
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