POV Maya Los días se sucedieron lentos, como si el tiempo mismo se resistiera a avanzar. No había vuelto a ver a Nathan desde aquella noche. No quería. No podía. Pero Noah… su nombre seguía martillando en mi mente. No lo buscaba, no la llamaba, pero sus ojos aparecían en mis sueños. Y cuando despertaba, tenía la sensación extraña de que me faltaba algo. Aquella tarde, Lara insistió en pasar por mí para distraerme. Al principio me negué, pero terminé aceptando. No tenía fuerzas para discutir. El cielo estaba gris, cubierto por nubes, y el aire olía a hierba húmeda. En el jardín de la casa, me senté en el columpio del porche, abrazando una manta. Observaba las hojas moverse con el viento, perdida en mis pensamientos, intentando encontrar sentido a mi reflejo, a mí misma. Entonces la escuché. Esa risa. Noah. Corría por el jardín perseguida por Lara, mientras Silvia observaba desde la puerta con una taza de té en las manos. Apenas me vieron, la pequeña se soltó y vino co
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