Marcus caminaba con la pequeña Micca en brazos y de la mano de Marcel cuando sintió los pasos de Katrina detrás. Se detuvo y se giró; al verla, una sonrisa real apareció en sus labios.—Trina.—Lamento si mis hijos sean tan intensos.—Son perfectos, Trina. Tienes unos hijos maravillosos.Marcel se soltó de la mano de Marcus para tomar la mano de su madre.—¡Vamos, vamos, tío Marcus! Quiero que veas mi unicornio. — Micca hablaba impaciente.—Vamos, princesa.Caminaron hacia las caballerizas. Marcus bajó a Micca y ella lo tomó de la mano, llevándolo a ver a su pequeño Marshmellow.—Ven, ven, mira, mira.Marcus lo observó y sonrió.—Wow… sí que es un unicornio de verdad. Es hermoso.—Bueno, su cuerno es falso, porque solo se ve en luna llena y con magia.Marcus sonrió con ternura.—A veces las cosas importantes no pueden verse. Cierra tus ojos y siente.Micca cerró los ojos. Marcus sopló suavemente en su rostro.—¿Qué sientes?—Viento.—¿Puedes verlo?—No.—Pero lo sientes, ¿verdad? Es r
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