Pasó un mes desde que Marcus despertara.La rehabilitación había sido intensa, exigente… casi brutal. Pero Marcus siempre había sido un hombre de disciplina férrea y un estado físico impecable, y eso jugó a su favor. Los médicos estaban sorprendidos con su recuperación. Había vuelto a caminar con bastante estabilidad, aunque aún utilizaba un bastón para apoyarse en trayectos largos.No era debilidad, era precaución.Esa mañana estaba sentado en su despacho, frente al enorme ventanal que dominaba la ciudad. La oficina aún olía a cuero nuevo y a madera pulida, pero el ambiente estaba cargado de algo más pesado.Papeles, balances, estados financieros.
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