La mansión donde había comenzado todo, veinticinco años atrás, seguía en pie. Había cambiado de manos varias veces, pero ahora estaba vacía, a la venta de nuevo. Caleb, al enterarse por un antiguo contacto inmobiliario, sintió una curiosidad que no pudo ignorar.—¿Quieres ir a verla? —preguntó Emily, cuando él mencionó el tema con cautela.—No lo sé —admitió Caleb—. Es parte de nuestro pasado. No sé si quiero revivirlo o enterrarlo definitivamente.—Quizás es hora de hacer las paces con ese lugar —dijo Emily—. No por él, sino por nosotras. Por lo que fuimos y lo que ya no somos.Fueron un sábado de otoño, solos, sin anunciarse. La mansión estaba exactamente como la recordaban, pero diferente. Los jardines, antes meticulosamente cuidados, mostraban signos de abandono. La fuente del atrio, donde una vez bailaron bajo la luna, estaba seca. El silencio ya no era opresivo, sino simplemente vacío.Caminaron por los pasillos, sus pasos resonando en la madera. La habitación que había sid
Ler mais