Fernando Aguirre llegó al trabajo el segundo miércoles de enero a las ocho y media, como hacía todos los miércoles desde hacía veinticinco años.Sebastián lo observó llegar a través de las cámaras de seguridad del edificio desde la oficina de Omar en el piso dieciséis, con la atención específica de quien está mirando a alguien que conoce de una manera diferente a como lo conocía el día anterior.Fernando Aguirre tenía cincuenta y tres años. Había entrado a Alcázar Enterprises en 2001, a los veintiocho, con un currículum que incluía una maestría en finanzas del ITAM y dos años en una firma de consultoría en Monterrey. Aurelio Alcázar lo había contratado personalmente, según el registro de RRHH. Sebastián tenía doce años cuando Fernando entró y lo recordaba como "el hombre que siempre llegaba temprano y se iba tarde", que era la descripción que los niños hacen de las personas que los adultos alrededor de ellos consideran valiosas.Veinticinco años. Y durante todos esos años, si el mapa q
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