El amanecer llegó sin que Ximena lo notara realmente. Había pasado la noche en la habitación de invitados, alternando entre mirar el techo en la oscuridad y revisar obsesivamente su teléfono como si pudiera encontrar respuestas en la pantalla iluminada. A las cinco de la mañana, había escuchado a Sebastián salir del penthouse sin decir una palabra. El sonido de la puerta cerrándose había resonado con una finalidad que hizo que algo en su pecho se contrajera dolorosamente.Ahora, a las ocho y media, Ximena estaba sentada en el comedor con una taza de café que Elena había preparado antes de desaparecer discretamente hacia la lavandería. La televisión en la pared estaba sintonizada en Bloomberg, el volumen bajo pero suficiente para escuchar las palabras que hicieron que el mundo se detuviera:"...las acciones de Alcázar Enterprises abrieron esta mañana con una caída del doce por ciento en la Bolsa Mexicana de Valores, continuando la tendencia negativa de la semana pasada. Los analistas at
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