Dante llegó con una botella de vino tinto y sin plan visible, que era la combinación específica que la situación requería aunque ninguno de los dos lo hubiera articulado así. No llegó con flores, que habrían comunicado una expectativa. No llegó con las manos vacías, que habrían comunicado otra. Solo el vino, que es la manera en que las personas que se conocen bien se dicen esto puede ser una noche larga o puede ser una noche corta y en cualquier caso estaremos bien.Valeria le abrió la puerta y le pareció, en el segundo que tardó en registrar todo esto, que era la cosa más honesta que él había hecho en diez años. Quizás en toda su vida adulta.
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