Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl timbre sonó a las diez y veinte de la mañana con esa insistencia de quien está seguro de que hay alguien adentro y no va a marcharse sin confirmarlo. Valeria tardó en abrir porque tardó en reconocer el sonido como algo que requería respuesta inmediata, ese estado de tarde post-desayuno donde el mundo exterior todavía no ha reclamado completamente su atenci&oacut







