[Llámame cuando se te pase]Brandon recibió un mensaje de Oliver, quien aparentemente estaba convencido de que lo sucedido en el club había sido cosa de una mala noche.No le respondió, bloqueándolo de inmediato.Con una determinación que había nacido de no sé dónde, se dirigió a la mansión Bianchi.Cuando llegó al lugar, era de noche. Todo el personal dormía. Subió los escalones uno a uno y se detuvo frente al despacho, abriendo la puerta. Observó el lugar, escaneándolo como si fuera la primera vez que lo pisara, pero nada más alejado de la realidad. Recordaba tardes y noches enteras en ese sitio, encerrado. Recibiendo lecciones de cómo ser un verdadero hombre, luego recibiendo un castigo por supuestamente no comportarse como le era indicado.Cerró el puño y, con una parsimonia ajena, se dirigió al sótano de la mansión, donde se guardaban los suministros de mantenimiento. Regresó al despacho poco después arrastrando un bidón de gasolina.Comenzó a verter el líquido sin prisa, rociand
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