Terminé de ver el casting. Adrián, siempre con una sonrisa triunfante; él estaba muy equivocado si pensaba que iba a quedarse en mi empresa. Desde lo sucedido en la fiesta, me encargué de que hicieran una investigación; suena infantil, lo sé. Incluso a la semana me dieron el informe; creí que era algo inútil, que no debía darle importancia a ese inútil, pero había algo interesante en ese reporte e iba a utilizarlo. Mientras que mi madre y su equipo decidían las nuevas propuestas, me colé y fui en busca de Adrian, hasta que lo encontré. —¿Qué te crees, imbécil? —reclamé. —Pero, si es la gorda, ¿qué es lo que quieres? ¿Una noche de sexo conmigo? Pues déjame decirte que no estoy tan loco para acostarme con una mujer como tú. —Yo que tú salía de este lugar en este momento, si no quieres que tu carrera termine en este momento. ¡Nadie y, mucho menos, un imbécil, vendrá a amenazar a mi familia y nuestra empresa!—¿Lo dices por Dafne? Créeme que ella la pasó muy bien conmigo y, pues, ahora
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