—Tómas, ¿qué haces aquí? Tú no estás invitado. —Una copa no iba a ser suficiente para soportar a este desgraciado.—Mi familia estaba invitada, y no quería perderme el momento en que te nombraran como la nueva vicepresidenta de la empresa; ese siempre fue tu sueño. Respire profundo, porque no quería decir groserías en este instante, así que conté hasta diez para poder responderle: —No deberías estar aquí, no eres bienvenido. —Ya sé, tu padre me lo dejó claro la última vez, pero quería darte esto. —Extendió el ramo de flores, pero no lo tomé. —No tengo malas intenciones, solo son para felicitarte, aunque estoy seguro de que recibirás cosas mejores, pero quiero demostrarte que aún eres importante para mí. —Y ahí estábamos otra vez. — Ya no insistas, Tómas…—Por favor, acéptalas y me iré; de lo contrario estaré aquí hasta que las recibas. —Pasé mi mano entre mis cabellos, como gesto de frustración, tomé las dichosas flores. Tómas sonrió y se encaminó hacia la salida; solo esperaba que
Leer más