Sebastian
Clara cae antes de que nadie más reaccione. Durante una fracción de segundo veo cómo sus ojos se apagan, su cuerpo pierde fuerza y su peso se inclina hacia adelante. Todo ocurre demasiado rápido, pero aun así, me muevo antes de pensar. Mis brazos la rodean por la espalda y por la cintura justo a tiempo para evitar que golpee el suelo.
Su cuerpo queda apoyado contra el mío, completamente flojo.
—Clara —digo en voz baja, sacudiéndola apenas—. Clara. —No responde.
La sensación es extraña