GaelEstaba obsesionado con ella. Desde que la vi en la boda de mi hermano no hacía otra cosa que pensar en ella, conocía cada mirada, cada gesto. Todo en ella me parecía perfecto. No creía estar a su altura, me parecía un error que ella fuera para mí y, sin embargo, cada vez que me convencía más de que era un alfa, de que podía tomar esta manada, de que era lo correcto y que debía reclamarla a ella… la intensidad de estar cerca de ella se acrecentaba.Saber que Tiziano estaba cerca, como una amenaza constante, me llenaba de ira e Iker constantemente repetía que este era nuestro destino, y yo empezaba a creerle. Era difícil cuando habías sido criado como si no valieras nada, en un lugar en el que, si no eras el lobo que hacía a otros arrodillarse, no eras nada. La voz que me decía en mi cabeza que yo no era un alfa, que no tenía ningún poder, era la voz de mi padre, también las de mis hermanos mayores y las de muchos de los guerreros de la manada que siempre me vieron como un débil in
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