Mientras Annie vivía un momento de intensa felicidad y nostalgia, Thomas tenía que enfrentarse, a su cruda realidad, junto a Alice. Cada vez bajaba de su coche y cruzaba la puerta de la mansión, tenía que lidiar con la situación emocional de Alice, la cual, la mayoría de las veces, le resultaba impredecible.Había momentos en los que se quedaba en silencio, con la mirada perdida, acariciándose el vientre vacío como si aún pudiera sentir a su hijo. En otros, la rabia la consumía por completo, repitiendo una y otra vez el nombre de Annie con odio, jurando venganza por haber encarcelado a su padre y haber sido la culpable de que perdiera a su bebé. Y luego estaban los peores momentos, aquellos en los que simplemente se quebraba, llorando sin control. En todos esos momentos, Thomas guardaba silencio, la escuchaba e intentaba sostenerla. Aquella desbalance mental, lo sumergía en un profundo estrés. En la mansión, Alice y su ambivalencia emocional, en la empresa, los contratista, el
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