—Suéltame —dijo en voz baja pero con firmeza.
Ella tiró con fuerza pero él se aferró a ella.
—Suéltame. Te dije que me sueltes —replicó ligeramente agitada, pensando en que podía controlar la situación sin provocar un escándalo.
Su madre y Anthony no estaban bien de salud y aquello podía generar un caos.
—No soy ninguna zorra ni estoy con tu padre por dinero. —escupió ella.
—Todas las vagabundos como tú dicen lo mismo. —esgrimió atrayéndola hacia él—. Pretenden hacerse las ofendidas cua