La mañana de la boda, Annie despertó con una sensación un tango extraña.
Era una incomodidad persistente, como si algo malo fuera a ocurrir. Negó con su cabeza intentando apartar esa idea de su mente, pero no lo logró. La sensación de angustia persistía en su pecho.
Lo que Annie no sabía, ni imaginaba era que no estaba del todo equivocada, pues justamente la tarde anterior, el abogado de Charles había logrado un acuerdo con el fiscal, logrando pagar la fianza que le permitiría estar libre mi