—¿Tu hija? René alzó la vista de golpe, se quedó inmóvil y entonces se quebró.—Alice… es mi hija.—¿Qué estás diciendo? ¿Cómo qué Alice es tu hija? —pregunté incrédulo.Ella negó con la cabeza, llorando.—No, no es hija de Natasha, —balbuceó—. Yo… yo era muy joven… —comenzó, con la voz temblorosa—. Él, el señor Charles, me prometió cosas y yo lo amaba… quedé embarazada, y cuando nació, él me la quitó.Apreté los puños indignado. —¿Te la quitó?—Me dijo que no podía criarla que no era digna de tener una hija suya y junto con su madre, doña Emma se ocuparon de quitármela —sollozó—. Luego inventaron toda esa historia con la señora Natasha, ella no podía tener hijos y la hicieron pasar como suya. Yo la miré atónito, sorprendido con su historia. —Me quedé aquí, cerca, solo para verla crecer, aunque fuera de lejos. No podía creerlo. Alice, hija de René. —¿Y nunca dijiste nada? —pregunté, incrédulo.—¿A quién? —respondió con amargura—. ¿Quién me iba a creer?Pasé una m
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