LaraDormí abrazada a él, pero desperté sola.O al menos… creí que había dormido.La verdad es que la noche pasó sobre mí como un susurro venenoso. Mi cuerpo estaba allí, pero mi mente vagaba por un laberinto de imágenes que no parecían sueños — parecían mensajes.Todo era demasiado nítido.En el sueño, caminaba por un pasillo interminable, con paredes de piedra oscura y velas encendidas a los lados. Mis pies descalzos tocaban un suelo frío, casi congelado. El sonido de mis pasos resonaba, y cada eco era como el latido de un corazón pesado, a punto de detenerse.Llevaba un vestido largo y rojo, el mismo tejido que usé la noche de la ceremonia de matrimonio con Khaled. Pero estaba manchado de sangre. No era sangre reciente — era oscura, seca, como si naciera desde dentro.Mis manos descansaban sobre mi vientre. Hinchado. Vivo. En el sueño, sabía que llevaba un bebé dentro de mí.Al final del pasillo, una puerta dorada se abría lentamente sola, chirriando. Detrás, un salón vacío. En el
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