Capítulo 100. La mentira de hielo.
A doce mil kilómetros de distancia, en la inmensa fortaleza rodeada de nieve, Lidia había logrado salir de su habitación, un “privilegio” que había logrado gracias a su embarazo. Por eso en ese momento, mientras caminaba por el pasillo de la casa, escuchó voces; la curiosidad hizo que pegara la oreja a la pesada puerta del salón.El piso de mármol le congelaba los pies descalzos. Contuvo la respiración. Afuera, en el pasillo, la voz de Andrés resonaba fuerte y clara.—Preparen a los francotiradores —ordenó Andrés en inglés a su jefe de seguridad—. Liam Cross viene en camino con un equipo táctico y su mujer viene con él. Ya saben lo que tienen que hacer.Lidia abrió los ojos de par en par. Apretó los puños. Las uñas se le clavaron en las palmas.—Quiero sus cabezas en la nieve —continuó Andrés, soltando una risa arrogante—. Creen que nos van a emboscar, pero es nuestra trampa. Los superamos diez a uno. Morirán apenas pisen el primer perímetro del bosque.El pánico le oprimió el pecho a
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