Cap. 158: El enemigo se debilita.
Grace llegó corriendo al pasillo de cardiología, con la respiración entrecortada y las mejillas encendidas por la agitación. Empujó las puertas batientes y buscó desesperadamente con la mirada hasta que encontró a Dominic, quien se encontraba solo en la sala de espera, sentado con los codos apoyados en las rodillas y la cabeza entre las manos.Se acercó a toda prisa, acortando la distancia entre los dos con pasos rápidos. Al escuchar el eco de sus tacones, Dominic levantó la vista de golpe.—¡Encontramos un corazón, Dominic! —soltó Grace, con la voz entrecortada por el esfuerzo físico, pero cargada de una alegría desbordante—. Maxwell ya coordinó todo. El donante está en Filadelfia y el órgano llega en dos horas. En dos horas, Dominic.Dominic se levantó de golpe, como si una descarga eléctrica lo hubiera devuelto a la vida. Sin decir una sola palabra, dio un paso al frente y la estrechó entre sus brazos. Fue un abrazo fuerte, desesperado, un agarre tan firme que parecía que temía que
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